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CÓMO NACIERON LAS CEBRAS, de Lucía Canabal

Arte y Comunicación
Annika era, para todos los habitantes de Manchik, la niña más hermosa que había nacido en ese lugar. Tenía una voz muy dulce, una sonrisa que enloquecía a todos los que la miraban y un pelo largo y lacio que se movía con el viento. Su hermano Lorveco era su compañero. Estaba en cada momento que ella lo necesitaba, solo tenía que gritar su nombre y él aparecía.
Ella tenía una yegua color blanco mate, a la cual amaba, llamada Caty, que era igual de hermosa que ella. Por las mañanas salía en busca de su alimento trotando por las afueras de la aldea y llegaba hasta el lago, del cual tomaba su agua.
Un día muy radiante, como los de siempre, Caty inició su típico recorrido, pero algo se interpuso en su camino. El lago Manchik, de donde sacaba agua, se estaba secando por efecto de un verano muy intenso y caluroso y la sequía comenzaba a hacer estragos.
Lorveco vio llegar a la yegua muy agotada, prácticamente deshidratada, y muy preocupado buscó en sus reservas un poco de agua de la suya para dársela.
Así toda la familia compartió el agua con la yegua, durante un breve tiempo, hasta que esas reservas comenzaron a escasear.
Annika y Lorveco, junto a su familia y todo el pueblo, siempre se reunían alrededor del lago para implorarles a los dioses el milagro de la lluvia. Sin embargo,  los días pasaban y pasaban y la lluvia no llegaba.
Pero una noche, en la cual se respiraba una atmósfera que se presentaba muy ennegrecida y espesa, una gran lluvia de lodo cayó desde el cielo, manchando a la yegua que se encontraba en el corral y no paraba de relinchar de miedo. A los pocos minutos, desde el cielo llegó la bendición del agua que regó nuevamente sus campos y llenó su lago Manchik. La luna volvía a reflejarse en él.
Muy grata fue la sorpresa cuando, al amanecer, la gran tormenta había cesado y Annika y su familia corrieron al corral a ver a Caty: la encontraron con rayas de color negro en su cuerpo, que parecían simular los rayos de la tormenta.
Así fue como esta hermosa yegua de color blanco se convirtió en una cebra, mezcla de una noche de tormenta, miedo y bendición. 
Todo el pueblo de Manchik se reunió a festejar y la primera de las cebras, Caty, fue para ellos un animal sagrado.







El cuento de Lucía fue elegido para compartir una lectura entre los chicos de Aula XXI en  una escuela primaria, de Federación, Entre Ríos. Dejamos acá algunas fotos y un video de ese momento:

             

 
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